Combatiendo la desinformación desde la Unión Europea. Una breve historia sobre el modelo de respuesta

02 Noviembre 2021 Por Rubén Arcos

La pandemia de la COVID-19 ha incrementado las oportunidades de difusión de desinformación poniendo a prueba la respuesta de la UE y de sus estados miembros.

*Este post está basado parcialmente en: Arcos, R. (2020, 21 julio). EU response to Russian disinformation picks up pace, Jane´s Intelligence Review.

Examinamos cómo ha evolucionado la lucha contra la desinformación de la UE desde la crisis de Crimea de 2014 hasta la pandemia de la COVID-19. Proteger a los estados miembros de la UE frente a las “amenazas hibridas y campañas de desinformación orquestadas por actores estatales y no estatales” a través de un enfoque global "fortaleciendo la cooperación, la coordinación e incrementando los recursos y las capacidades tecnológicas” se ha situado como una prioridad esencial para la UE de acuerdo con la Agenda Estratégica 2019-2024 elaborada por el Consejo de la UE.

La crisis de la COVID-19 ha supuesto un gran desafío para la UE y el conjunto de sus países miembros en este sentido, debido a que anteriormente no se había observado un incremento similar de campañas de desinformación. A este aumento de todo tipo de manipulaciones de información hay que añadir, además, su considerable potencial para influir en las decisiones y comportamientos de los individuos como consecuencia del alto impacto emocional y posibles consecuencias para la situación sanitaria de contenidos maliciosos difundidos en el contexto de una pandemia. Unas circunstancias a las que no se había enfrentado anteriormente la UE, y que difiere de experiencias anteriores en eventos donde las autoridades ya habían mostrado su preocupación por las campañas de desinformación e interferencia hostil como el conflicto de Ucrania, el referéndum por el Brexit o las elecciones europeas de 2019.

El 15 de febrero de 2020, el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich hacía mención por primera vez al término infodemia para referirse a la sobreabundancia de informaciones imprecisas y engañosas que circulaban ya en ese momento temprano sobre el virus de la COVID-19. Debemos de precisar, que no toda la información difundida durante la crisis sanitaria puede ser calificada de desinformación, reservándose este término de manera específica para aquellos contenidos verificablemente falsos o engaño y que son difundidos intencionadamente con fines maliciosos buscando el interés de sus creadores o patrocinadores encubiertos.

La crisis de la infodemia de la COVID-19 ha puesto a prueba los mecanismos implementados por la UE para combatir la desinformación. Un desafío especialmente complicado considerando que una de las principales narrativas desarrolladas por actores hostiles se ha dirigido a ensombrecer la eficacia en la gestión de la pandemia llevada a cabo por la UE y sus estados miembros.

Origen de la estructura de la UE contra las amenazas híbridas y la desinformación

En 2015 por petición del Consejo Europeo se constituyó la East StratCom Task Force (ESTF) con el objetivo de hacer frente a las campañas de desinformación en la vecindad de Europa Oriental, poniendo el énfasis de la “creación de narrativas positivas sobre las políticas europeas, analizar, explicar y desmentir la desinformación“. Plenamente operativo desde septiembre de 2015, el ESTF inicia su andadura con un programa quinquenal, aprovechando los recursos disponibles procedentes de otras instituciones de la UE y con una plantilla constituida por cinco expertos nacionales en comisión de servicio. Para desarrollar su actividad el ESTF trabaja sobre fuentes abiertas y los informes proporcionados por el Intelligence and Situation Centre del EEAS.

Uno de los tres principios generales del Plan de Acción en Comunicación Estrategia de la UE, lanzado en junio de 2015, señaló la necesidad de “incrementar la concienciación del público sobre las actividades de desinformación provenientes de actores externos e incrementar la capacidad de la UE para anticipar y responder a dichas actividades De acuerdo con el plan, el trabajo de la Comunicación Estratégica (StratCom) se debe focalizar en la comunicación proactiva de las políticas y actividades de la UE en el Este de Europa y particularmente donde “la UE es objetivo de campañas de desinformación”.

En meses posteriores el ESFT fue ampliado y complementado con otros cuerpos de trabajo, políticas e iniciativas, creando una arquitectura de seguridad dirigida a luchar contra las amenazas hibridas y la desinformación dentro de la UE. De esta forma se establece en 2016 la Célula de fusión contra las amenazas híbridas del Centro de Inteligencia y Situación de la UE, el marco de Cooperación EU-OTAN contra las amenazas híbridas, un año después se establece en Helsinki el Centro Europeo de Excelencia para combatir las Amenazas Híbridas, el EU Rapid Alert System – RAS (marzo 2019), así como la creación de otras task forces (South/Western Balkans).

Comprender este contexto es fundamental para los portavoces institucionales, los periodistas y los futuros comunicadores. Para ello, el MOOC Strategic Communication to Counter Security Threats in the Disinformation Era, desarrollado dentro del proyecto CRESCEnt (Mind the Gap in media coverage and strategic communication in case of security threats -the development of critical thinking and responsible reaction), con la cofinanciación del Programa Erasmus+ de la Unión Europea, ofrece herramientas que mejoran sus conocimientos y competencias clave para desarrollar resiliencia ante la desinformación, las noticias falsas y la interferencias hostiles en el entono de información y ciberespacio.

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