Cambio de ciclo en el transporte por carretera

26 Octubre 2021 Por Antonio Martín Rengel

La Organización de Naciones Unidas, a través de su Secretario General Antonio Guterres, fija como objetivo que todos los países desarrollados dejen de fabricar vehículos con motores de combustión en el año 2035.

La relación directa existente entre el transporte y la contaminación en nuestras ciudades son dos factores ligados, y a pesar de los esfuerzos de las administraciones municipales, autonómicas y nacionales, este binomio no se ha podido deshacer. La falta de tecnologías de transporte, alternativas a las actuales, que nos permitieran mantener nuestro sistema de organización en las ciudades limitaba cualquier tipo de restricción realmente eficiente contra este problema.

Además, las necesidades de transporte y movilidad son crecientes y, de continuar en esta línea basada en el uso de medios de transporte altamente contaminantes, el problema se acentuará en el futuro debido al rápido crecimiento de las ciudades y la urbanización de la población.

Según datos de ONU-Habitat, actualmente el 55 por ciento de la población mundial vive en zonas urbanas y se espera que en apenas tres décadas este porcentaje suba hasta el 70%. Las ciudades, a pesar de representar algo menos del 2% de la superficie del planeta, consumen cerca del 80% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero, siendo el transporte una de las principales fuentes de este tipo de contaminación.

En los últimos años han sido muchos los avances tecnológicos que permiten abordar el problema del transporte de manera sostenible. En este sentido el desarrollo del vehículo eléctrico es un pilar clave para lograr este objetivo. Las continuas mejoras en cuanto a autonomía y tiempos de recarga, junto con una amplia y accesible red de estaciones de recarga ayudarán a un considerable aumento de este tipo de vehículos en sustitución de los tradicionales vehículos de combustión. Si a esto unimos la tendencia actual de disminución en el precio de las baterías y las bonificaciones por la compra de un vehículo de estas características, se vislumbra un futuro muy prometedor para este sistema de transporte.

Sin embargo, para que esto no sea reduzca a una alternativa más, sino que haya un verdadero cambio de ciclo en el transporte por carretera, es necesario una regulación sobre el proceso de transición al mismo. En este sentido hasta ahora eran ya varios los países europeos que se habían impuesto poner fecha final a la matriculación de vehículos que utilizasen combustibles fósiles. Todo ello se enmarca bajo la normativa europea que fija ese momento como máximo para 2035. Un paso más lo ha dado recientemente Naciones Unidas, instando a que en esa misma fecha ningún país desarrollado fabrique vehículos de motor de combustión interna. Para facilitar la transición a este punto sin vehículos tradicionales, los países están comenzando a regular su uso mediante diferentes iniciativas. En España, por ejemplo, en la reciente Ley de cambio climático y transición energética se recoge que todos los municipios de más de 50.000 habitantes tienen que acotar un área de bajas emisiones de CO2, lo que previsiblemente limitará que solo puedan circular en estas zonas vehículos no contaminantes. Asimismo, se prevé incrementar la fiscalidad de los combustibles de origen fósil para penalizar su consumo, todo lo cual redundará en una transición hacia modos más limpios de transporte.

Es evidente que el uso del coche eléctrico no es la única solución para un transporte sostenible y que será necesario la combinación con otra serie de iniciativas. En este punto la utilización de tecnologías digitales como la movilidad automatizada y los sistemas de gestión del tráfico mediante inteligencia artificial no han dicho su última palabra y sin duda en el futuro permitirán un mejor uso de los recursos existentes.

Son, por tanto, muchas las alternativas abiertas para el desarrollo de un transporte inteligente que sea sostenible. En el MOOC de URJCx “Transporte inteligente para un futuro sostenible” se pretende identificar y evaluar de manera clara y sencilla los principales impactos ambientales provocados por nuestro actual sistema de transporte, describiendo las tecnologías de movilidad presentes en estos momentos y su tendencia para el futuro, abordando la optimización del uso del transporte desde diferentes alternativas.

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