Ecosensibilización y ciudadanía activa: el potencial del aprendizaje basado en proyectos

Una conversación con Jennifer García Carrizo sobre cómo aprenden los futuros comunicadores digitales a trabajar con problemas reales desde su primer semestre universitario.

¿Qué ocurre cuando diseño, producción y activación de una campaña de comunicación dejan de ser simulaciones y se convierten en experiencias auténticas con impacto dentro y fuera del campus? La buena práctica docente Aprendizaje basado en proyectos para la ecosensibilización universitaria: comunicación digital y participación ciudadana, desarrollada por Jennifer García Carrizo y Alejandro Carbonell Alcocer, responde a estas preguntas con una propuesta que combina metodologías activas, colaboración con profesionales externos y un enfoque de ecosensibilización profundamente conectado con los desafíos contemporáneos.

Un proyecto para conectar la universidad con el mundo real

El objetivo inicial de este proyecto era romper la distancia entre el aula y el entorno profesional desde el comienzo del grado en Comunicación Digital. Se pretendía que el alumnado "pusiera en práctica conocimientos que luego van a tener que aplicar en el mundo real y conectar el mundo de la universidad con el mundo real desde ese primer momento", nos comenta Jennifer García Carrizo. Un enfoque que se alinea con la tradición del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), metodología en la que se sitúa al alumnado ante situaciones que requieren el seguimiento de procesos similares a lo que se producen en contextos profesionales reales.

Tres fases para un aprendizaje experiencial: diseño, producción e implementación

El proyecto se estructura en tres etapas, que reproducen con fidelidad el ciclo de trabajo de una agencia de comunicación digital. En primer lugar, la fase de diseño, en la que "trabajamos en cómo va a ser la campaña de comunicación digital que el alumnado va a desarrollar", explica García Carrizo. Así, en este primer momento, el alumnado conceptualiza una campaña de comunicación digital centrada en temas de ecosensibilización y participación. Analizan problemas actuales, investigan audiencias y definen el enfoque creativo. A continuación, en la fase de producción, los grupos elaboran piezas reales: contenido audiovisual, copys, prototipos, elementos gráficos y estrategias transmedia. Finalmente, en una tercera fase, la de implementación, el proyecto culmina con una activación real en el campus de Fuenlabrada. Es decir, la campaña sale del aula y se despliega en un entorno universitario con públicos auténticos. “Lo que hacemos es que los alumnos y las alumnas desarrollen en el mundo real esa campaña en la que han estado trabajando", añade.

El valor del feedback profesional externo

Uno de los elementos más innovadores –pone de manifiesto la docente– es la participación de expertos del sector de la comunicación digital, que acompañan al alumnado en cada fase: "todas esas fases están supervisadas siempre por uno o varios evaluadores externos que les van dando feedback constante de cómo pueden mejorar su campaña para que sea algo mucho más cercano al mundo real". Esta interacción aporta tres beneficios clave: reduce la distancia universidad-empresa (un desafío recurrente en titulaciones vinculadas a industrias creativas), aumenta la autenticidad del aprendizaje, puesto que el feedback proviene de profesionales que conocen los estándares del sector y fortalece la autoestima del estudiantado al comprobar que pueden asumir tareas profesionales desde primer curso. Además, para el profesorado supone un canal de actualización permanente, al hacerles seguir trabajando de la mano con el mundo de empresa.

Impacto en el alumnado: confianza, responsabilidad y conciencia social

El ABP en este proyecto no solo genera productos comunicativos, sino que impulsa el desarrollo de competencias transversales fundamentales en la sociedad digital. "Creo que les aporta mucha confianza en sí mismos […] si he hecho esto en primero, pues en cuarto puedo hacer cosas mucho más grandes", destaca Jennifer García, que también subraya una dimensión ética poco habitual en prácticas iniciales: la responsabilidad comunicativa. La docente cita un ejemplo claro: durante el desarrollo de una campaña cuyo concepto creativo era "tierra trágame", tuvo lugar la emergencia de la DANA en España, por lo que hubo que cambiar todo el concepto creativo.

Se trata de un modelo transferible para otros grados y contextos, que ofrece un enfoque auténtico y experiencial para la enseñanza de la comunicación digital, un puente real entre universidad y profesión, una práctica que fomenta la responsabilidad ciudadana y la sensibilidad ambiental y un ejemplo de cómo el ABP puede implementarse desde primer curso sin sacrificar profundidad ni rigor.

¡Conoce más sobre esta práctica! Puedes acceder a Aprendizaje basado en proyectos para la ecosensibilización universitaria: comunicación digital y participación ciudadana en el Banco de Buenas Prácticas de la URJC. Y te invitamos a escuchar los destacados de la entrevista con Jennifer García Carrizo en este vídeo:

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