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Una conversación con Lydia Murillo y Belén María Moreno sobre metodologías activas, creatividad y contacto con eventos reales.
En el Grado en Protocolo, Organización de Eventos y Comunicación Corporativa la teoría solo cobra sentido cuando se transforma en acción. Esta idea es el motor de la propuesta desarrollada por las profesoras Lydia Murillo Ramos y Belén María Moreno Cabezalí, quienes llevan varios cursos implementando una práctica de innovación docente que integra metodologías activas, aprendizaje experiencial y contacto con eventos reales, a través de su proyecto De la teoría a la práctica: innovación en la formación de organizadores de eventos. A partir de la conversación con ambas docentes, se hace evidente que esta experiencia no solo refuerza la adquisición de competencias profesionales esenciales, sino que transforma la manera en la que el alumnado entiende su propio proceso formativo.
La práctica se articula en dos fases complementarias que permiten al estudiantado recorrer todo el proceso de diseño y ejecución de un evento desde cero. La primera consiste en la creación y planificación de un evento propio. En grupos reducidos de cuatro o cinco estudiantes, cada equipo debe concebir, planificar y diseñar un evento completo, seleccionando libremente el formato: bodas, galas, festivales, funerales, celebraciones corporativas… La libertad de elección favorece la motivación y, como señalan las docentes, potencia la creatividad y permite que cada estudiante explore su propia identidad profesional dentro del sector. "Lo que queríamos era proporcionar a nuestros a nuestros estudiantes una formación teórico-práctica sólida para que pudieran desarrollar competencias profesionales de cara a su incorporación al al mundo laboral", subraya Belén María Moreno, quien añade que "también es importante mencionar que con esta práctica lo que buscábamos era desarrollar la creatividad de nuestros estudiantes planificando y organizando un evento".
A lo largo del proyecto, los grupos trabajan la definición del tipo de evento y del público objetivo, el desarrollo de la estrategia de comunicación y promoción, la elaboración del presupuesto, la programación del evento, la identificación de riesgos y diseño de planes de contingencia y, finalmente, la evaluación y el análisis de viabilidad. Las docentes realizan un seguimiento continuo con feedback personalizado, configurando un entorno de aprendizaje guiado pero altamente autónomo, donde el alumnado toma decisiones reales y aprende a justificar cada paso.
La segunda fase, una experiencia directa en un evento profesional, nace a petición del propio alumnado, que reclamaba ver un evento real a gran escala en acción. Gracias a ello, los grupos asistieron a la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, visitando primero el espacio Cibeles –con sus stands, marcas y actividad social– y asistiendo después a desfiles de diseñadores emergentes. Esta vivencia, destacan las docentes, resultó "muy enriquecedora", elevando la motivación, la participación y el rendimiento académico. La dimensión experiencial consolidó el aprendizaje previo: el alumnado pudo comparar lo planificado en clase con la logística real, entendiendo dinámicas, ritmos, imprevistos y el funcionamiento interno de un evento profesional.
Metodologías activas con impacto en el aprendizaje y en la motivación
La propuesta se fundamenta en un enfoque metodológico basado en metodologías activas, entre ellas, el Aprendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje Basado en Problemas, Aprendizaje Cooperativo y Thinking-Based Learning. Estas metodologías sitúan al alumnado en el centro del proceso, favoreciendo la implicación, la autonomía, la toma de decisiones y el aprendizaje significativo. "Todas estas metodologías en su conjunto son muy importantes porque permiten una implicación y una participación más activa por parte del alumnado", señala Lydia Murillo, "la práctica que les estamos proponiendo influye positivamente sobre su motivación". Tal como explican las docentes, trabajar con proyectos reales aumenta la motivación y mejora la conexión entre teoría y práctica. Los resultados son claros: aumento de la participación, mejora del rendimiento académico, valoraciones docentes muy positivas, percepción de utilidad y aplicabilidad del aprendizaje, mayor autonomía y capacidad de toma de decisiones y desarrollo de competencias comunicativas, creativas y colaborativas. El hecho de trabajar en equipo, gestionar tareas complejas y enfrentarse a situaciones reales prepara al alumnado para su futura incorporación al mercado laboral. "Creo que sin duda alguna, a diferencia de otras actividades que hacemos en el aula, en esta ellos mismos pudieron tomar el control y sentirse más autónomos a la hora de tomar decisiones importantes, que afectan al desarrollo y organización de un evento real", destaca Lydia. Así, el proyecto fortalece competencias clave como la gestión del tiempo, la comunicación interpersonal, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas. Las docentes reconocen que, aunque la dedicación por su parte es alta, la satisfacción final es enorme: ver al alumnado motivado, comprometido y orgulloso de su trabajo les confirma que este enfoque es valioso y transformador.
Lydia y Belén consideran que siempre existe margen de mejora. Entre sus ideas para futuras ediciones destacan el establecer colaboraciones con entidades externas, de modo que los estudiantes puedan trabajar con encargos reales, fortalecer aún más la conexión entre formación académica y práctica profesional y continuar ampliando experiencias reales que complementen la simulación en el aula. Estas líneas de mejora apuntan a una visión clara: seguir construyendo experiencias formativas auténticas, conectadas con el entorno profesional, que preparen al alumnado para los desafíos reales del sector de la organización de eventos.
De la teoría a la práctica: innovación en la formación de organizadores de eventos es un ejemplo excelente de cómo las metodologías activas, la creatividad docente y la escucha al alumnado pueden generar experiencias formativas transformadoras. Esta propuesta demuestra que la innovación consiste en diseñar escenarios formativos donde los estudiantes puedan experimentar, equivocarse, decidir, crear y aprender de forma profunda.
¡Conoce más sobre esta práctica! Descúbrela en el Banco de Buenas Prácticas Docentes de la URJC: De la teoría a la práctica: innovación en la formación de organizadores de eventos. Y te invitamos a escuchar los destacados de la entrevista con Lydia Murillo y Belén María Moreno en este vídeo:
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